lunes, 9 de marzo de 2026

MUERTOS A LOS QUE LLORAR Y MUERTOS A LOS QUE APLAUDIR

 Hoy en día parece que, ya no se puede tener un sentimiento emocional generalizado en todo lo referente a las muertes en diferentes o, mejor dicho, en puntuales conflictos bélicos . Es decir, uno ya no puede tener la opinión de que, por ejemplo; las muertes vengan de donde vengan no son deseadas y que, todas, causan un vacío y un dolor inconsolable a su alrededor. El mercado del crimen esta en alza. Hay muertos a los que hay que llorar, hay muertos a los que hay que aplaudir, otros a los que hay que ignorar y, otros, a los que es mejor olvidar. Nos intentan hacer comulgar con ruedas de molino y, en ocasiones, según el entorno social en el que vivimos o nos movemos, nos vemos en la casi obligación de decantarnos por alguna de estas opciones para no contradecir a algún idiota, sin saber si quiera por donde van los tiros, o lo peor, por no llevar la contaría a cuatro bocazas con discurso improvisado y a su vez contradictorio que, muchas veces, ya roza la enajenación y el desvarío mental. Este País se ha convertido en un hervidero de discursos imposibles de digerir o masticar.  Hay verdaderos "expertos" en orientar la carnicería de turno hacia sus correspondientes intereses políticos y, para ello, se ven en la obligación de parapetarse en alegatos vomitivos y grotescos altamente contradictorios. Son igual de prepotentes que los patrocinadores de tanta contienda bélica, por mucho que se quieran ocultar bajo banderas con trasfondo folkloriko revolucionario. Psicópatas de manual, capaces de ponerse una venda en los ojos sin ruborizarse lo mas mínimo si la escabechina no les reporta ningún beneficio o interés político. Con una capacidad escalofriante de manipulación de los diferentes ríos de sangre que asolan al mundo, utilizando a los muertos a su antojo como si fuesen tratantes de ganado. Responsables directos de que, una juventud ya asqueada, vea en partidos de ultra derecha una opción mas equilibrada que la de su gradual desequilibrio político. Salvadores, verdugos y victimas según les sople el viento. Su despropósito político ha dejado la margen izquierda de la política fragmentada, desorientada, dividida y enfrentada. Su ADN político, si es que queda alguno, ha quedado difuminado o reducido a simple bullicio, merchandising y poco mas. Les encanta que les llamen progres, por que la palabra en si, les da una especie de aire intelectual capaz de inyectar la dosis de dopamina suficiente en el cerebro que necesita cualquier imbécil de estos. Les encanta ser burgueses, aunque sea con tufillo amañado y consentido. Pero se encuentran en una uvi política en la que, ya ni si quiera, hay síntomas leves de mejoría, mas bien lo contrario. También es cierto que, aun conservan la suficiente soberbia como para mantener una actitud desafiante y de triunfadores frente a los medios de comunicación, sin hacer el mas mínimo gesto de auto critica. Pero la auto critica vendrá, tarde pero vendrá, la autocritica y las desavenencias por quien se queda al mando de las cenizas. Ahora, toca soñar con alianzas igual de imposibles, o por lo menos muy poco probables, dado que los intereses y las diferencias entre los que podrían ser sus principales actores son antagónicas y de que, algunos, ya han mostrado su rechazo sin tan si quiera echar andar o escuchar alguna propuesta. Y una vez mas, será el pueblo el que cargue con las consecuencias de las semillas dejadas por estos borregos.  Su discurso ( si aun hay espacio para lo estrafalario) seguirá siendo mas de los mismo, pero ya en formato de serie b y en programas trasnochados dirigidos para audiencias  con problemas de insomnio y poco exigentes. Mientras escribo esto, me viene a la memoria aquella noche que estuve en un mitin de Julio Anguita, aquel tipo, tenia una capacidad impresionante de arrastrarte hasta las urnas. Otros tiempos. Patxi  Sagarna.