viernes, 28 de febrero de 2025

UN MUNDO QUE YA NO TE PERTENECE

 Seguramente, alguna vez has sentido esa sensación de estar viviendo en un mundo que ya no te pertenece. Como si, de repente, te hubieses despertado de un sueño en el que todas las reglas del sentido común con las que convivías se hubiesen visto alteradas y ya no sirviesen para nada. Te ves en la obligación de encajar en sentimientos que no te corresponden, en ideas que detestas pero que, dependiendo de donde vivas y en que entornos te muevas no te queda mas remedio que digerir, aunque después, en tu interior, te estén casi enfermando de forma emocional. Es como si, al mundo, le hubiera entrado una especie de tumor cerebral irreversible, y tu, que vives dentro de ese mundo tuvieses que andar esquivando células cancerígenas cada dos por tres. Es normal que cada vez se apueste mas por la inteligencia artificial, la natural brilla por su ausencia y, aunque las dos sean cosa de humanos quien sabe, igual un día hay un cruce de cables y se hace el milagro. Al final, al cabo de una vida por una cosa u otra, terminamos viviendo mas momentos que no nos pertenecen que los que realmente nos pertenecen, nos implantamos una especie de auto castigo para con nosotros mismos que, tarde o temprano, nos va desplomando poco a poco. Pero dentro de semejante jardín de mierda se logra sobrevivir. Siempre hay alguien en tu misma frecuencia con quien ocupar ese pequeño espacio que aun esta en verde, sin haber sido mutilado. Alguien con quien escapar de esta miserable realidad que no te pertenece. Alguien que no tenga vértigo por la vida. Porque la vida nos da vértigo, nos aterroriza vivir, nos aterroriza sentir, nos da pavor decidir, cambiar. Nos gusta vivir en la limosna, no nos gusta estar entre hombres y mujeres de verdad que puedan delatar nuestra inmadurez, nuestra bobada, que nos abran los ojos, preferimos relacionarnos con lo tontorrón, con el vacío, con lo insustancial, con lo superficial. Por eso nos gusta ocultarnos tanto en las redes sociales, en esa especie de estercolero donde nos sentimos "alguien" y donde escapamos y despistamos nuestra cruda realidad, la que tarde o temprano va a caer sobre nosotros mismos como una guillotina. Intentamos sacar brillo a los zapatos untándolos de barro. Ya no sabemos tener una conversación mirando a los ojos. nos da miedo lo verdadero, lo real, lo transparente, estamos abonados a lo fingido, a lo artificial, a lo postizo. Nos han metido en un molde del que se han hecho millones de copias. Pero aun hay personas que logran romper ese molde y escapar, personas con coraje, con dignidad, que no se dejan sobornar ni contaminar de ese aire devastador que terminara por ahogarte. La vida son terremotos, tempestades, primaveras, curvas peligrosas, llanos, sol, oscuridad. Acostarte todos los días sin tener un sueño factible a tu alcance es desolador. Mientras espero a que esto cambie, me comeré un bocadillo de Cardiocephalus en salsa de calcetines sin lavar con guarnición de diarrea de cerdo de la Patagonia.  Patxi Sagarna.