Seguro que, en mas de una ocasión habéis escuchado eso de; no hay nada mas tonto que un obrero que vota a la derecha. Algo de cierto hay en estas palabras, al fin y al cabo, la derecha y el capital siempre han sido el enemigo "natural" de la clase obrera. El problema es que, la ecuación ha variado un poco al día de hoy. La derecha sigue siendo el enemigo "natural" de la clase obrera pero, la izquierda, se ha convertido en la vergüenza nacional.
Hoy, vemos con cierta perplejidad como una izquierda desesperada intentan cuadrar coaliciones imposibles bajo el pretexto de librarnos del fascismo. El problema radica en que, ellos mismos, han convertido este país en un vertedero de fascistas imaginarios. Todo el que no comulgaba con sus demenciales ocurrencias e improvisaciones trasnochadas terminaba siendo tachado de fascista. Pero ahora, bajo el pretexto de librarnos del fascismo vuelven a pedir el voto. Ya no les importa que tu discurso no se ajuste necesariamente a sus mamarrachadas, o que, en su día, pertenecieras a su lista negra de fascistas imaginarios, eso ahora les da igual, de lo que precisan es de tu voto desesperadamente. Nos hablan de regeneración de la izquierda, cuando lo que reina desde hace tiempo en sus filas es una degeneración total. Además, y como ya hemos vivido la experiencia antes, prefiero darme de hostias con los fascistas auténticos que no con estos fascistas marca hacendado disfrazados de progres o revolucionarios. En Andalucía, ya les han humillado sin tan siquiera haber votado. Sus propios "compañeros" de viaje en esta andadura los han relegado a la indigencia política, dejándoles Jaén a modo de caridad política, donde saben que no tienen absolutamente nada que rascar. Pero después de ver lo que pasó en Castilla y León, donde hasta el inútil de Alvise saco el triple de votos que ellos, no les ha quedado mas remedio que arrodillarse y tragar y, es ahí, donde se les ha terminado de ver su verdadera intención que, no es otra que, el miedo a perder la poltrona.
Y en esas andan ahora. Después de haber reducido sus siglas casi a cenizas, ni si quiera tienen la decencia de dimitir. Ahora les toca aferrarse a la limosna política con tal de seguir viviendo de forma privilegiada. Son obscenos, tan obscenos como los que pretenden que, Ayuso o Abascal encabecen una lista para presidir el gobierno, pero con una diferencia, que esos ya sabemos de que van y hacen honor a lo que son. Vosotros habéis vivido camuflados en una ideología, pero sois igual de energúmenos y aberrantes que ellos, o quizás peor. Si tendríais un mínimo de conciencia de izquierdas, hace tiempo os teníais que haber marchado a tomar por culo con vuestros arrogantes y contradictorios discursos que, ya no convencen ( y a los datos me remito) ni a vuestro electorado menos exigente. Pero le habéis cogido el gusto a la poltrona, a vivir como la gente a la que criticáis. Os ha gustado esto de ser pijo progres, os encanta, aunque os disfracéis para despistar de vez en cuando con alguna camiseta del CHE, o indumentaria rebelde o en plan subversivo para parecer chic@s de barrio.
Y termino como he empezado. No es cierto que, lo mas tonto que uno pueda ver es un obrero votando a la derecha. Lo mas tonto, pero sobre todo peligroso, es ver como unos fascistas nos intentan salvar de otros fascistas. Ahora toca arrimarse a Rufián y, aunque todo es posible, no creo que este hombre sea tan imbécil como para embarcarse en aventuras sin recorrido alguno. Mientras, miremos el lado positivo, posiblemente tendremos otra secuela de Torrente del gran Santiago Segura. Patxi Sagarna.
