Esta claro que tenemos un impulso emocional y humano mucho mas que generoso. Mientras una clase política rastrera estaba mas pendiente de la rentabilidad política que podía sacar del asunto. Mientras unos sinvergüenzas estaban mas atentos al cauce de los votos que al cauce y la magnitud de la embestida y la devastación de las aguas y el temporal. Mientras otros apuraban la copa y el puro de una copiosa comilona, parte de ese pueblo al que ellos dicen representar se debatía entre la vida y la muerte con el trágico resultado que ya todos conocemos. Y ahí siguen, respaldados por sus respectivos medios de comunicación haciendo lo único que saben hacer, el hijo de put@. Y son así porque nosotros les permitimos que lo sean. Si en circunstancias alarmantes les importamos un autentico comino, imagínense ustedes lo que les importa a estos la ciudadanía en situaciones normales o cotidianas. Tubo que reaccionar el pueblo ante la que se le venia a los valencianos encima. La solidaridad mostrada fue ejemplarizante, no así la rabia. Nos siguen dando por culo y recogemos la mierda sin rechistar, no somos capaces de dar una respuesta que este a la altura de lo grave de las circunstancias. Los medios de comunicación estaban muy esmerados en resaltar el buen hacer de la juventud. Y aunque aplaudo el gesto de cada uno de los que voluntariamente fueron allí, uno hecha de menos la mala hostia, la indignación, la rabia y sobran las fotos del puto Instagram y resto de las redes sociales. El país debía de haber estallado en una autentica algarada generalizada, con un -hasta aquí hemos llegado- pero no, aquí no hay manera de que las calles huelan a gasolina. Por muchos muertos y negligencias que haya encima de la mesa, seguimos teniendo unas tragaderas que no parecen tener fondo, estamos acostumbrados a oler al barro y a la mierda con la que nos embarnizan a diario. Los momentos de "tensión" vividos durante la visita del Rey, Pedro Sánchez y Mazón fueron simplemente eso, tensión. Lo que pasa que adquirieron una dimensión desproporcionada porque no es habitual verle al Rey "trabajando" y con la cazadora manchada de barro mientras la Reina entraba en una especie de ataque de ansiedad y desasosiego. Mazón pasaba desapercibido y, Sánchez, que es un experto en barrizales, esta vez no quiso ensuciarse los zapatos. Eso si, para entonces, el país entraba en un semi estado de conformidad porque ya tenia un héroe y un villano, el Rey por un lado y Sánchez por otro. Aunque ahora, mientras escribo esto, la tormenta recae sobre Mazón y sus diferentes versiones de donde estaba en el momento de la tragedia. Seguramente, y en pocos días, veremos como el cataclismo quedara prácticamente eclipsado por la insolencia política. Quizás ese sea el momento para coger las palas y dirigirse al congreso de los diputados para sacarles a todos a hostia limpia. Porque una cosa es la solidaridad, la generosidad y el respaldo de la población, y otra, que se rían de uno a la puta cara por un puñado de votos. Respecto a los mercenarios de los medios de comunicación que queréis que os diga, los hay para todos los gustos y tendencias. Pero de esta calaña sin escrúpulos, de este cáncer "informativo" no me apetece hablar, porque uno no encuentra adjetivos ni palabras para describir a semejante cuadrilla de hij@s de la gran put@. Patxi Sagarna