domingo, 15 de enero de 2017

LAS ALCACHOFAS, YO CON EL PITO AL AIRE, MI AMIGO PACO Y LOS LIMONES

Tengo un montón de amigos al borde de la neurosis obsesiva, pero de entre todos, el que se lleva la palma es Paco, un hipocondriaco maniático obsesivo compulsivo. Paco, es de esos que cuando pasó lo de la gripe aviar no salía de casa, y cuando lo hacía lo hacía con mascarilla. Hubo una época en que nos llamaba tres veces al mes para que nos juntásemos so pretexto de que tenía alguna enfermedad terminal y se quería despedir de los amigos, cuando simplemente se trataba de un simple catarro, una gripe o una resaca como la copa de un pino ,o lo peor, alguno de sus fatales auto diagnósticos. No hace mucho me llamó a las seis de la mañana para decirme que estaba aterrado, había notado que tenía un pequeño bulto en el mentón y que se iba a urgencias, que me esperara lo peor, y lo peor no fue más que una espinilla que se le había infectado, pero para entonces ya había puesto en vilo una vez más a sus padres, novia, familia, amigos y compañeros de trabajo. Así es Paco, sueltas ha quince como él y dejan tiritando el presupuesto de la sanidad pública. Nunca está conforme con el diagnostico médico, por eso, aparte de la medicación que le recete el facultativo de turno, él se toma otros 23 tipos de fármacos que se ajustan mas a sus propios criterios folklórico-neuróticos.
Ahora le ha dado por las dietas adelgazantes y por ese tipo de limpieza de toxinas en plan “naturista”, con píldoras y líquidos mágicos que corren por la red y no son más que timos y fraudes sin fundamento alguno. Las hace de todo tipo, nunca termina una y eso sí, tampoco renuncia a los 15 vinos y tres copas de coñac que se toma todos los días. El otro día me lo encontré, me explico su última experiencia dietética, consistía en comer durante 15 días alcachofas y agua con limón, dentro de sus majaraderias me sonó bastante sensato, hasta el punto de que cuando me dirigía para casa pasé por una frutería donde había expuestas unas exquisitas alcachofas, estaba sugestionado, entré  dentro y no me anduve por las ramas, compré una caja entera y cinco kilos de limones, en menos de lo que canta un gallo me vi en la cocina cociendo alcachofas como un desesperado, hice cinco litros de agua con limón de los cuales me bebí tres, llegando casi a vomitar. Me metí en la cama y me quedé dormido, me pasé toda la noche soñando que tenía unas ganas horribles de mear y no podía(los sueños en cuestiones placenteras siempre te lo ponen difícil).Me recorrí todos los urinarios del país, pero no había forma, igual que cuando tienes una cistitis. Pasé toda la noche con la chorra al aire mendigando una esquina que me permitiera orinar, pero ni de coña .Empecé a sentir la desagradable sensación de que la orina rozaba mi garganta, veía a los perros mear, la gente reía y meaba contenta, orgias de orín amarillento con olor a fiesta inundaban mi olfato, pero yo…na de na. Me angustiaba pensando que ya no podría hacer el amor de persistir esta terrible sensación, incluso la muchedumbre hacía un corro a mi alrededor danzando y cantando melodías festivas con letras como: Al corro de las patatas nos meamos por las patas… tata chin tata chan, mientras, yo en el centro con el pito al aire era incapaz de soltar una sola gota. Por fin me despertó de la tragedia una vez más el sonido del despertador, me levanté de un salto y me dirigí al baño: Ahhhhhhhhhhhhhhaaaahhhaaaahhhhhhhhaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…la cara de éxtasis no tiene precedentes en la historia de los WC, mientras, pienso que el resto de las alcachofas y el agua con limón se lo puede meter mi amigo Paco por donde le quepa, porque yo hoy me voy a comer un bocadillo de sardinas con saltamontes de Soria y carrilleras de murciélago con nueces. Patxi Sagarna