Estoy en la sala de espera de urgencias con un amigo. Ya sabéis que, las horas de espera en estos sitios se hacen interminables y, para colmo, hay huelga de médicos. Empezamos a recordar aquellos tiempos en los que, uno, podía calzarse media cajetilla de tabaco mientras esperaba su turno y los extractores de humo no daban a basto. Una época en la que, los familiares o incluso los propios enfermos, transitaban por los pasillos cigarro en mano mientras el medico que pasaba la consulta con una mano te miraba la tensión mientras que, con la otra, sujetaba un habanos. Eran otros tiempos en los que, podías bajar al bar de la cafetería y atizarte tres whiskys para envalentonarte un poco y, de esta forma, tutear al medico e incluso algunos mas osados discutirle el diagnostico. En este tipo de lugares muchas veces y, según las circunstancias, te la juegas a cara o cruz. Uno solo espera la palabra mágica que, no es otra que: puede marcharse usted a casa. Pero después del mal trago y de volver uno como quien dice a la vida, no se va ha ir directamente al domicilio sin pasar antes por los veinte bares que hay cerca de casa para amortiguar un poco el susto. Además, no es cuestión de empezar rigurosamente la dieta que te acaba de imponer el medico de urgencias, esas cosas se aplazan hasta después de navidades, después del verano o de Semana Santa. Al cuerpo hay que ir acostumbrándolo poco a poco. Si te fumas dos cajetillas de tabaco, puedes ir bajando el consumo hasta los 38 cigarros, lo mismo con lo de empinar el codo, no vas a dejar de golpe los veinte vinos y las dos copas que te calzas todos los días, hay que buscar el equilibrio y, en vez de trincarte un litro de vino comiendo te lo trincas igual, pero con gaseosa. Con la toma de las treinta pastillas que te ha recetado el medico tampoco hay que ser escrupulosamente correcto con las indicaciones, la toma, en vez de hacerla con agua la puedes hacer con un litro de coca cola y unas gotas de ginebra , así ya, de paso, mitigas un poco las resacas mañaneras. Con las fritangas que te metes seis días a la semana mas de lo mismo, en vez de cambiar el aceite de los fritos una vez al mes lo cambias cada quince días y, de esta manera, comes mucho mas limpio. Lo de caminar un par de kilómetros todos los días como te han recomendado igual, con alargar la forrada de copas todos los días hasta bien entrada la madrugada ya es el equivalente a caminar dos kilómetros, teniendo en cuenta la distancia que hay de bar a bar y el trayecto a casa. Por ultimo, para tener controlada la tensión te compras un aparato de los chinos que, generalmente no funciona o funciona a gusto del consumidor. Y con las drogas, te buscas un camello vegano y así la cosa tiene un aire folkloriko naturista. Eso si, cógete la baja que de esta guisa uno no puede ir a trabajar. Patxi Sagarna. FELIZ NAVIDAD .
